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¿Por qué llevar a mi hijo por un Club, a todo esto?

¿Por qué llevar a mi hijo por un Club, a todo esto?

Os presentamos un extracto del libro EDUCAR. LOS RETOS DEL SIGLO XXI, de Mañú y Goyarrola, en el que se enuncian algunas de las ventajas de que vuestros hijos asistan a un club -como es Argüelles- y, posteriormente, un matrimonio plantea dudas sobre cada uno de los puntos, quedando contestadas dichas dudas.

También os dejamos:

1) Un link para descargaros estas 10 razones en una única imagen, en formato pdf (aquí), o en jpg (aquí), por si os facilita más.

2) Un link a un pdf con el capítulo completo del libro, tituladoEducar para el uso del tiempo libre (aquí)

 

“DIEZ RAZONES POR LAS QUE VALE LA PENA ASISTIR A UN CLUB [1].

  1. El estilo educativo del Club está en consonancia con un estilo de vida que probablemente también se note en la casa y en el colegio.

– ¿No puede ser demasiado de lo mismo? Precisamente en los momentos en los que estamos hace falta que vean numerosos ejemplos positivos, pues abundan los modelos de anti-valores en el entorno.

  1. Los adolescentes necesitan lugares de ocio atractivos y sanos.

– ¿No les hará desconocer la realidad? No hace falta sumergirse en el mundo de la droga para conocer sus efectos. Vuestros hijos conocen de sobra lo que pasa en otros ambientes.

  1. En un club suelen coincidir chicos cuyas familias tienen una escala de valores similar a la vuestra, lo que facilita que a la hora de elegir amigos lo hagan entre los más afines a vuestro estilo.

– Insisto en la pregunta, ¿no es bueno que conozcan otras realidades? Los socios de un club no viven en un mundo aparte. Tienen muchas ocasiones de convivir con otras personas. Asistir a un club no significa estar todo el día dentro de él.

  1. Ve jóvenes mayores que él que estudian y sacan buenas notas, que se preocupan de los demás, que dedican tiempo a otros y que rezan.

– Eso ya se lo decimos nosotros. El adolescente pasa el punto de referencia de sus padres o de los adultos en general al de otros jóvenes. Ver que es posible divertirse y llevar una vida sana les anima a intentarlo, de acuerdo con su modo de ser y respetando su personalidad.

  1. Reciben una formación, que por el contexto es complementaria a la que puedan recibir en casa o en el colegio: los ejemplos son más cercanos a su situación.

¿No acabarán hartos de tanta formación? Se trata de hacer atractiva la virtud, no de agobiarles. El estilo de la formación que reciben se basa en destacar los aspectos positivos y la recompensa recibida es ser más feliz. Además, la educación que se les transmite está inmersa en un ambiente de libertad y responsabilidad personal.

  1. Hay unos monitores bien formados que están con ellos, ven cómo ayudarles a mejorar en lo humano y en lo sobrenatural.

– ¿Pero hasta qué punto tiene el monitor derecho a intervenir en su formación? Sólo en la medida en la que les confiéis la educación en el ocio de vuestros hijos. El derecho a entrar en la intimidad se gana con el respeto y la confianza. No se accede a la intimidad de alguien si él no pide consejo.

  1. La fórmula club + colegio + familia, sí es capaz de ayudarles a ir contracorriente.

¿No pueden salir hastiados de tanta formación? Si se analiza el horario de una semana, se puede ver que el tiempo dedicado a formarse es sólo una pequeña parte. Además, rezar y formarse son una buena manera de emplear el tiempo; siempre y cuando no se convierta en algo obligatorio y agobiante.

  1. No es verdad que haya que probar todo y quedarse con lo bueno (si lo hiciéramos con las setas sería peligroso).

– Sí, pero tampoco vivir en una burbuja. No se les oculta la realidad de otros modos de vida, pero cuando les toca moverse en ese ambiente —la llegada a la universidad, por ejemplo— ya tienen más madurez y resortes para poder vivir el estilo de vida por el que apuesten.

  1. El club no separa a los chicos de sus familias. Si un chico normal no estuviera en el club, estaría en la calle.

– Pues hay chicos que pasan muchas horas en el club. El adolescente necesita despegarse de sus padres. Si no estuviera en el club, estaría en la calle o en una sala de juegos. El despego no es consecuencia de ir por un club, es consecuencia de la edad por la que pasan.

  1. La familia y el club van en la misma dirección, por tanto todo lo que se les pueda decir a ellos se explica antes a los padres.

– Entonces eso también nos compromete, como padres, a vivir de acuerdo a ese estilo. Efectivamente, un adolescente pide coherencia.

De todas formas, lo mejor es ir a hablar con los directivos del club al que se plantea ir nuestro hijo. En una conversación clara y serena, los padres deben aclarar todas sus posibles dudas para saber si ese es el lugar para sus hijos.”

 

 

[1] Extracto del libro EDUCAR. LOS RETOS DEL SIGLO XXI. Mañú, J.M. y Goyarrola, I. Ed. Rialp, 2009. Madrid, capítulo “Educar para el uso de tiempo libre“. El formato de estos 10 puntos se presenta como caso práctico, donde se enuncia cada una de las ventajas y, posteriormente, un matrimonio plantea dudas sobre cada uno de los puntos, y dichas dudas son contestadas.